12.8.17

Roommates - Texto 3


Texto3






Me despierto y son las 4 de la tarde. Me quiero quedar encerrada para siempre. No quiero salir a la calle y ver los afiches con esa publicidad de mierda.
Inbox de Lola: “¿Boluda viste los afiches de la publicidad de los desodorantes esos?”
Me quedo pensando qué responderle y me llega otro mensaje de Lola: “Boluda, está todo Santa Fé, desde el viaducto a la 9 de julio tapizado con la cara de Rolando”
La vida es una mierda.

De repente me llega mensaje de texto de Gastón diciendo que por favor le devuelva de una vez la guitarra, las revistas y los libros que me prestó.
Le respondo: “Dale, estos días te lo llevo”
Me responde al toque: “Tengo dos libros tuyos, sino venís hoy, los tiro”
Uy pibe qué te pasa. Esta versión ciclotímica de Gastón post-separación, me tiene las pelotas llenas.

Me cambio y salgo.
Cuento 4 afiches con la cara de Rolando en la calle.
Llego a lo de Gastón y le toco timbre.
Tiene una cara de culo insoportable.
“Qué hacés querido, cómo andás? Cuando arrancamos con la pared?”
Sigue con cara de culo y me dice “Se suspende lo de la pared”
“Cómo se suspende? Qué pasó? La que te jedi no te deja?”
“Dejalo ahí” me dice.
Me pongo insistente y quiero saber por qué si le iba a hacer dibujos en su pared, ahora no puedo.
“Tenés perfume nuevo?”
“Ay que bueno, se siente?”
“Si” seco “Me trajiste las cosas?”
Qué te pasa pibe?
Quiero charlar un rato porque tengo que hacer tiempo, y este boludo hoy me odia.
Desde que nos separamos de repente me odia y de repente me quiere. Random total, sin algoritmo. O con un algoritmo que todavía no descifré.
¿Le cuento que desde hoy ya tengo estudio?
Me va a preguntar cómo lo voy a pagar. No, mejor no le cuento.
“Si, si, tomá”
Le doy todo, incluida la Rolling con el especial sobre Bowie.
Qué carajo le cuesta regalármela?
Agarra la guitarra, la deja al costado, y me sigue mirando con esa cara.
Lo miro y le digo “Tenes cara de orto”
“Si”
Quiero ser su amiga porque me gusta levantar la bandera de “soy amiga de mis ex” pero con Gastón se está complicando todo
“Bueno, me voy… hablemos”
Lo saludo y me voy.

Camino por Santa Fe. Cruzando Malabia y me llega mensaje de Juan.
“Ey soy Juan estoy en Scalabrini y Santa Fe, ¿vos?”
“También”
Miro para todos lados. Lo busco y de golpe lo veo.
Le hago señas y cruza. Se acerca y sonríe.
Apa esa sonrisa.

Caminamos.
“¿Qué querés hacer?”
“No sé, busquemos un bar, ¿no?”
Entramos en un bar choto, que debe tener un café horrible.
Igual no digo nada porque no quiero mostrarle todos mis issues con el café de entrada.
Nos sentamos.
Lo miro y vuelvo a ver que es lindo objetivamente.
Se sonríe y hace un chiste ingenioso sobre el menú del bar.
Nos traen el pedido y hablamos como si hiciera mil que nos conociéramos.
Me suelto, total este pibe por ahora no me importa.
Me pregunta cuánto hace que me separé.
Me enrosco con fechas de la separación con Gastón, porque no sé si contar desde que nos tomamos un tiempo o desde que no nos vimos más.
Igual me enoja un poco Gastón, asi que dejo de hablar de él y le empiezo a relatar todo lo de Rolando.
De golpe le pongo mucha más emouyon al relato de este vínculo que ni llegó a constituirse como tal, pero lo cuento con tanto detalle que re podría hacer una novela de esa no-relación.
Juan me va dando su opinión a lo largo del relato y básicamente me dice que para él, Rolando es un histérico.
“¿Quién se cree que es? Es un boludo”
Me gusta que se ponga de mi lado, pero igual es obvio porque se lo estoy relatando yo y seguro acomodo las cosas para quedar como una genia.

Empiezo el cuestionario yo. Necesito saber de qué labura, qué hace. Todo.
Asistente de dirección. Teatro.
Teatro off dice. No le puedo preguntar cuánto gana, aparte no me importa. Pero necesito alguien igual o más pobre que yo así dejo de sentirme tan para el orto.
La plata no me importa pero a la sociedad sí le importa. Entonces, me importa.
Pasan 3 horas de charla fluida y ya siento que me cae bien.
Es lindo. Me gusta. Creo que podría tener sexo con él y ser muy feliz
VAMOS CARAJO ME GUSTA OTRO PIBE QUE NO SEA ROLANDO.

Se hacen las 4 y pedimos la cuenta.
No me paga lo mío pero no me molesta. ¿No te molesta? No, no me molesta, soy muy moderna.
Pago mis dos cafés con tarjeta de crédito, porque estoy sin efectivo.
Caminamos hasta Scalabrini y Santa Fe de nuevo y no paramos de hablar
No entiendo si el pibe me quiere despedir o quiere seguir conmigo y por las dudas me adelanto y le digo: “¿Doblamos por acá?”
Me dice sí con la cabeza y sigue hablando. Ahora habla de su familia.
De repente en medio de la caminata me agarra el típico dolor de ovarios previo a que me venga.
Puta madre mirá si justo me viene ahora! Hace tanto que no tengo sexo que ni calculé cuando me tenía que venir.
El café me dejó gusto a café y manoteo las pastillas del bolso. Busco y toco las llaves. ¿Y si le digo de venir al estudio? ¿Estará Lola?
Se supone que ya estaba mudada. No, no está, es obvio que el depto está solo.
“Che, yo tengo un estudio por acá nomás, bah, la verdad que tengo la llave recién desde ayer, no se si habrá gente… Igual todo bien, capaz ya tenés sueño”
“Dale, vamos”

Llegamos.
“Esperame en la escalera que entro despacito por si está mi amiga”
Abro la puerta. Entro, prendo la luz del living.
No escucho nada. Chequeo que Lola no esté, me asomo al pasillo y le digo “Vení no hay nadie”
Saco la compu del bolso y pongo el playlist de Juno y Bob Dylan.
Nos sentamos en el sillón y me agarra más dolor de ovarios.
Tengo que blanquearle lo del dolor de ovarios porque va a creer que me estoy ortibando.
“Che cualquiera, no se si da contarte, pero tengo un dolor de ovarios que me está matando”
“Uy boluda, qué garrón, ¿querés que te vaya a comprar algo?”
AY ♥
“No, no, tengo pastillas en el bolso, pero si podés traeme agua de la cocina, si hay”
Va a la cocina y vuelve con un vaso de agua.
Mastico dos paracetamoles juntos y me carga porque no las trago.
Hablamos de las fobias y de terapia.
En su familia hay psicólogos y médicos. Su tía es psicóloga. Su abuelo era clínico y su hermana es estudiante de medicina. Su padre, psicólogo, su madre psiquiatra.
Quiero tener su familia.
Está amaneciendo.
No creo que nos demos un beso.
Me pongo de costado en el sillón porque me duelen mucho los ovarios y él queda sentado en la punta.
No se si le gusto. Capaz no le gusto y por eso no me da un beso.
Es de día.
“Che, te voy dejando que estás muerta de dolor”
“Sí, igual vuelvo a casa”

Bajamos. Caminamos juntos hasta Scalabrini.
“Bueno me tomo un taxi acá”
“Dale, yo te busco uno”
Para un taxi, me abre la puerta y me dice “Che, estuvo buenísimo… hablemos, dale”
Ay ♥ ES HERMOSO
“Buenísimo mal. Dale, hablemos”

Entro al taxi.

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