24.4.17

Los normales - Cita 8


Cita #8



22 de Junio

Sueño que salgo del laburo y me voy a un bar con amigos. En el sueño viene Humberto y de golpe estamos en su terraza y es medio obvio que vamos a coger; pero entra un tipo que me doy cuenta que es el mucamo y me re molesta.
¿Qué hace el mucamo éste acá? Le quiero preguntar, pero en el sueño no le hablo con la voz, sólo lo cuestiono mirándolo.
Humberto se me acerca y yo siento que vamos a coger, entonces le digo “Voy al baño”
En el baño la botonera del inodoro está rota y en vez de botonera hay pegado con cinta scoch un pebete con jamón y queso roto obviamente porque no está recién puesto, es de hace un rato.
Miro el inodoro y está todo sucio. Qué asco la puta madre.
Con Humberto no tengo ese grado de confianza.
Tiro el botón y el inodoro casi rebalsa, pero al final se libera.
Entra el mucamo al baño y es todo un gran quilombo de suciedad.
Entra Humberto mira el quilombo que hay en el inodoro y me abraza.
Me quedo dura, con los brazos derechitos porque está el mucamo y no se si puedo abrazar a Humberto estando el mucamo presente. Tengo la sensación de que el mucamo es más bien el mucamo de su novia, y le digo “Yo no fui eh…”
Yo no pude ni hacer pis de los nervios, obvio.
Mira todo ese cuadro asqueroso, se ríe y se va. Vuelvo a quedar sola en el baño.
De golpe, nuevamente estoy en la terraza con Humberto y el mucamo; y me suena el celular.
Atiendo. Dice “Daro” en el celular pero no conozco a ningún Daro y ahí me doy cuenta de que es un pibe con el que iba a salir hoy y lo dejé clavado por Humberto.
Le hago señas a Humberto para que se haga el boludo y no emita sonido.
“Pero estás cerca? No te entiendo, dónde estás?” me pregunta este pibe con ese nombre rarísimo y me re molesta porque no tengo capacidad rápida de verso. No se mentir, se me nota si miento. Me quedo muda y se corta por interferencia.
Humberto me mira. Le digo que es cualquiera todo, y que mejor me voy.
De golpe estamos con Humberto hablando en Santa Fe y Junín sentados en la vereda y yo le cuento cosas re íntimas de todos mis ex novios. Humberto fuma.
Ahora siento como una verdad absoluta que mis amigas siguen en la fiesta y están reclamándome. Por telepatía, lo se. También hablo con Humberto (en la terraza aún) y le aseguro que ese Daro sabe todo, que se dio cuenta de todo y que no va a querer tener una cita conmigo. ¡Sabe que mi hijo es tuyo!, le digo.

Me despierto.
Ay dios mío, qué sueño.
Miro el celular: MENSAJE DE HUMBERTO.
 “¿Qué hacés? ¿Cómo venís de horarios hoy?”
No quiero verlo. Me enoja que no me da pelota, ni siquira me da pelota en lo laboral. Le mande un mail con un pdf y ni siquiera lo miró. Me terminó respodiendo el socio que “lo chequean en breve”, quién sos, nene.
Le respondo “Me libero temprano, ¿vos?”

Me baño y me cambio pensando en que le voy a poner los puntos.
Estoy re enculada.
Llego a la casa de Humberto con cara de culo.
“¿Cómo estás?” me dice, y no me mira.
No me cuestiono si está bien o está mal estar enculada y le tiro de una “Me revienta que no me des pelota con el laburo, ¿te tengo que rogar que mires el pdf? Tu socio me responde que después lo ven, y jamás me mandan el mail de devolución. Dale boludo!”
Sacada, sin medir.
Termino de decir eso y viene desde la punta del living, se sienta al lado y me dice “Ay vení acáaaa”
Me agarra de la cintura y me da un beso en la boca, así chape.
Opa. Creo que nunca chapamos así con tanta confianza.
Lo saco “Basta, estoy enojada”
“Bueno ahora te voy a sacar el enojo”
Me da otro beso.
Chapamos un rato largo y tengo un poco de dolor de estómago porque estoy nerviosa.
Me levanto del sillón, y tomo agua.
Él chequea algo en su compu.
Vuelvo al sillón y se me viene encima de nuevo.
Tranzamos y nos sacamos la ropa.
Cogemos.

Estamos en plena momento sexual y siento que todo esto es la cima de la alegría, felicidad, adrenalina, placer, todo. Que es la mejor vez. Que estamos garchando como nunca antes. Incluso estamos superando la primera vez, que había sido la mejor, y tomo consciencia de que estoy soltando el control.
Ay dios mío, estoy ahí, a punto de llegar y de repente Humberto me dice: “Bueno, cuando vamos a llegar juntos?”
Me quedo dura.
Es como una piña esto.
Me da ternura, me da amor, me da violencia porque siento que me está diciendo frígida y me ofende, y a la vez me da presión.
No tengo por qué ofenderme si me está diciendo frígida porque HELLO no acabé nunca con Humberto.
Ay LLANTO.
Lloro de golpe, acá en pelotas, cogiendo.
No no da!!! No puedo ponerme a llorar!!
Lloro.
Lloro mucho.
Humberto me dice “Ah no, esto sí que no me pasó jamás en la vida”
Sonríe, pone cara de tierno, pero no sé si se da cuenta que estoy re llorando en serio.
Me quiero matar. No lo puedo creer de mí todo esto.
Humberto frena el garche y me dice “Boluda, ¿pero estás bien? ¿Estás llorando?”
No puedo parar de llorar pero quiero reponerme.
Basta boluda, pará de llorar.
Me incorporo y le hago el papel de la deshinibida
Se la chupo así tengo tiempo de pensar mientras él esta inutilizado.
Dale calmate boluda.
No paro de llorar mientras hago esto.
Pasan unos minutos y me agarra miedo que acabe. Mejor sigo con la mano.

De golpe termina su cuestión, y yo me largo a llorar más.

Me quedo un minuto entero llorando en el piso, capaz es medio acting pero no puedo reponerme.
Humberto se me acerca. No me abraza, sólo me pone una mano en el hombro,
Seguimos en bolas los dos y Humberto dice “No sé si preocuparme, alegrarme o qué”
¿Cómo alegrarse? Ay debe creer que acabé.
Capaz estoy destinada a no acabar nunca con él, capaz es un castigo de dios porque me gusta mucho y me descontrola tanto que dios me manda no acabar como forma de tener cierto control sobre mí misma, y pienso en cuando Roberto me contaba de su ex, que para él era un bajón que no acabara y como que en general, para los hombres es un bajón que la mina no acabe.
O sea que me estoy preocupando por lo que él piense sobre mí, en vez de preocuparme por pasarla bien yo.
No nena, que te chupe un huevo lo que él piense.
Tengo un debate feminista conmigo misma.
Jamás me pasó que me guste tanto un pibe y al mismo tiempo no pueda controlar nada de nada lo que está pasando.
Siento que él es el dueño de la situación, y que yo soy un objeto de su living.
Me parece que algo de ser un objeto de su living me gusta.
Sigo llorando y le digo que no se preocupe.
Se acerca y me hace un mimo en la panza, tierno pero frío y me tensa porque pienso en el rollo y meto panza.
Me visto, le pido mi mochila, me limpio la cara. 

“Estás bien? Dale, contame”
“Me parece que vos sos más freak que yo, no se si es lo ideal que te cuente qué me pasa”
“Al contrario, tenés que hablar con alguien más freak que vos porque te va a entender”

No tengo claro que me pasa. Puede ser que estuviera sintiendo tanto placer que cuando tomé conciencia, lo frené. Puede ser que me distraje, o puede ser que estoy nerviosa, o puede ser que me inhibe lo jefe de la situación que es. O puede ser que como no puedo acceder a sus sentimientos, me cierro. O puede ser que no sirvo para el sexo casual y que sino siento que un poco me quiere, no puedo acabar. Capaz lo amo?

“Me parece que estaba soltando el control, digamos y cuando me dí cuenta, lloré tipo reacción del cuerpo, pero no se si lloro por algo, sino que me parece que es una cosa medio fisica”

Pará. Si es una cosa física, ¿por qué entonces me largué a llorar cuando estaba soltando el control? Es una incoherencia lo que estoy planteando. Es obvio que o todo esto me pone triste y por eso lloro, o no me pone nada triste y en vez de tener un orgasmo, el cuerpo se equivoca, y llora.

Por suerte es Linden y no me cuestiona. Me escucha callado.
Termino de hablar, lo miro.
Me mira y me dice “Y sí… es normal”

Me seco la cara.
Me ofrece agua.
Tomo agua.
Me ofrece comida
Como una galletita, nos miramos.

Tomo más agua y le digo que me pida un taxi.

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